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Hombres trans de Colombia luchan por acceder al aborto seguro

Los hombres trans de Colombia están en alto riesgo de ser violados, pero cuando gestan no suelen recibir la atención que necesitan

Colectiva Valkirias: Laura Rodríguez Salamanca, Nathalia Acosta Salazar, Valeria Cobo, Nathalia Angarita, María Fernanda Morales
28 octubre 2021, 8.26am
@valeriacoboart

“¿Has visto qué pasa con una copa de cristal cuando le das con un martillo? Se vuelve pedacitos. Así quedé: en puros pedacitos”, explica Daniel que se sintió cuando un médico del hospital del pueblo se negó a autorizar su aborto.

“Tras de maricos, provocan a los malos”, recuerda que dijo el ginecólogo, cuando se negó a terminar su embarazo producto de una violación colectiva.

Daniel prefirió reservar su nombre real porque, si algún día su hija llegara a leer estas letras y lo identificara, no sabría cómo hablarle sobre su origen. Pero decidió contar su historia porque, además de ser una de las muchas personas diversas sobrevivientes de violencia sexual en el conflicto armado colombiano, quiso abortar y se lo negaron.

Un informe del Centro Nacional de Memoria Histórica (una institución estatal) sostiene que las violaciones a hombres trans y a mujeres lesbianas son recurrentes en el conflicto porque estas personas son vistas por los actores armados como mujeres cisgénero que les pertenecen y a quienes se castiga por “querer ser varones”.

En 2006, la Corte Constitucional emitió la Sentencia C-355 que despenaliza el aborto en tres casos: cuando el embarazo significa un peligro para la vida o la salud de la “mujer”, cuando el feto tiene malformaciones incompatibles con la vida y cuando el embarazo es producto de una violación o de incesto.

Pero si bien los hombres trans enfrentan riesgos significativos de violación y pueden gestar, el actual sistema legal no les ofrece ningún apoyo.

La sentencia de 2006 y las demás que componen el desarrollo jurisprudencial del derecho al aborto en Colombia solo se refieren explícitamente a las “mujeres”, dejando de lado a las personas con otras identidades de género y capacidad de gestar, lo cual puede constituirse en una excusa para la negación del derecho.

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Daniel inició un proceso jurídico cuando le negaron el aborto. Pero le dijeron que prevalecía la ética profesional del médico. “Ese día me di cuenta de que Colombia es un libro lleno de códigos, estrategias y rutas que no sirven para un carajo”, dice.

María Susana Peralta, abogada de Colombia Diversa, una organización que trabaja por los derechos de las personas LGBT, afirma que esta negación de derechos no es legal. “Creer que los hombres trans quedan expulsados de esta decisión es discriminatorio e injustificado [...] parte de una mirada irrespetuosa de la dignidad de las personas”.

Más problemas para acceder al aborto

Tampoco existen cifras sobre la cantidad de personas trans masculinas y no binarias que abortan en Colombia, según Marttín Junco, investigadore de la Alianza Trans Abortera de Colombia (ATAC). “El registro para acceder a derechos de salud es M [Masculino] y F [Femenino]”, explica.

Por eso ATAC y la organización Profamilia decidieron realizar el primer estudio en Colombia sobre el acceso a aborto para hombres trans y personas no binarias. De 141 personas entrevistadas, 10% dijeron que en algún momento de sus vidas habían necesitado abortar, pero el 36% de ellas no pudieron concretarlo.

“La primera barrera que se identifica es la desconfianza al sistema de salud”, cuenta Ángel Mendoza, integrante de ATAC. “Lo que hace que muchas personas no vayan al médico, sino que se expongan a procedimientos inseguros o terminen con paternidades forzadas”.

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El estudio también encontró que 7% de las personas que necesitaron un aborto no accedieron al servicio por falta de dinero.

“Muchas personas trans no tienen asegurado el acceso por no tener trabajo o por no tener dinero. La accesibilidad económica es un problema muy grande y los servicios de aborto privados son costosos”, dice Mendoza.

Se ha obligado a nuestros hermanos a abortar en lugares de clandestinidad poniendo en riesgo su vida

“Se ha obligado a nuestros hermanes a abortar en lugares de clandestinidad poniendo en riesgo su vida”, agrega Junco. O, de lo contrario, “se ha obligado a compañeres a renunciar a sus tránsitos para ejercer una maternidad obligatoria. Esto genera daños”.

Daniel no pudo abortar, y el embarazo y el parto estuvieron en un principio llenos de amargura. Su madre es la tutora legal de su hija, pero él mantiene una relación muy estrecha con la niña.

“Aprendí una forma distinta de ver a mi hija. Lo que me ocurrió me dejó en pedacitos. Pero empecé a hacer lo que se hace con la cerámica: juntar piezas y armar una vasija. Eso hice con mi vida”.

*Esta es una versión editada y recortada de ‘Todes Abortamos’, un reportaje creado de forma colaborativa en el Laboratorio de Historias Poderosas realizado por Chicas Poderosas, con el apoyo de Open Society Foundations. Aquí puedes leer la versión completa.

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