democraciaAbierta: Opinion

Gobernadores opositores están atados al visto bueno del gobierno en Caracas

Los gobernadores de la oposición reconocen a Nicolás Maduro como Presidente de la República, se reúnen con él y sus ministros y se muestran contrarios a las sanciones de EEUU

Reyes Theis
21 junio 2022, 12.00am

La imagen de Laidy Gómez, Alberto Barreto Sira, Ramón Guevara y Alfredo Díaz siendo juramentados ante la Asamblea Nacional Constituyente como gobernadores en 2017 mientras Juan Pablo Guanipa era defenestrado por no hacerlo, ha debido ser emblemática para los opositores que aspiraban ser electos como mandatarios regionales en los comicios pasados en Venezuela.

En las últimas elecciones, Morel Rodríguez, Alberto Galíndez, Manuel Rosales y Sergio Garrido fueron escogidos por votación popular como gobernadores de los estados Nueva Esparta, Cojedes, Zulia y Barinas, respectivamente, y no han tenido inconvenientes en reconocer a Nicolás Maduro como Presidente de la República, a pesar que algunos de ellos, anteriormente, pregonaban que ese era el cargo de Juan Guaidó.

“No se puede desconocer a Nicolás Maduro. Es una realidad, está allí, es el presidente. Lo queramos o no, es la realidad”, declaró Garrido, en enero pasado en Globovisión, tras ser electo y mientras esperaba su toma de posesión.

Por su parte, Morel Rodríguez, tras la realización de un Consejo Federal de Gobierno, también en enero, destacaba la “receptividad de los ministros para resolver los problemas”. Y señaló que “No podemos tener dos gobiernos: Uno de Maduro y uno de Guaidó”.

Más o menos en el mismo tono, Alberto Galíndez, gobernador de Cojedes, señaló en Globovisión que en el Consejo de Gobierno los trataron «con mucho respeto” y añadió respecto a los funcionarios de Maduro: “Siento que tienen la buena voluntad que podamos trabajar juntos”.

Manuel Rosales, al igual que los otros gobernadores opositores, acudió al Consejo Federal y se ha reunido con Nicolás Maduro. Junto a Garrido y Galíndez firmó una carta dirigida al embajador de Estados Unidos para Venezuela, James Story, abogando por el diálogo.

En la misiva, propusieron a Washington que revisara la situación legal actual, para facilitar el arribo de inversiones.

¿Qué dice la gente?

Mariana Bacalao es investigadora en opinión pública y accedió a comentar para Runrun.es los principales hallazgos de algunas de las últimas investigaciones cualitativas que ha dirigido recientemente.

Explica que la evaluación del liderazgo actual es negativa y que la gente exige de los políticos acuerdos, pero sobre todo en la agenda social.

“Están muy decepcionados porque sienten que ninguna de las partes está pendiente de resolver los problemas que los afectan”, explica.

Añade que “quienes se definían como opositores o integrantes de las fuerzas democráticas, entendían que la manera de que llegaran cambios positivos era a través del cambio de gobierno, pero con todo el desgaste (opositor), la gente ha llegado a la conclusión que lo que hay arriba es una pelea de poder”.

Dice que los entrevistados piensan que a través de la protestas no van a ser escuchados, saben que todo es complejo y por eso piden al liderazgo político, tanto el que está en funciones como el que aspira a estarlo, que los escuche.

Bacalao observa que el ciudadano no percibe que la salida de Nicolás Maduro de la Presidencia esté cerca, lo que reorienta su forma de pensar. En ese sentido, sostiene que en las elecciones regionales pasadas la gente buscaba personas que llegaran como servidores públicos para tener la mejor calidad de vida posible y “ya no están viendo si es opositor o no”, explica.

Considera que los gobernadores y alcaldes opositores están tratando de sintonizarse desde allí, lo que quedó marcado en las elecciones, mientras la gente “está esperando a ver quién tiene interés en resolverles algo”.

Los retos de los funcionarios opositores

Ser gobernador opositor probablemente es caminar en una cuerda muy delgada. Cristabel Cartaya, socióloga y analista política, argumenta que los líderes de rango medio tienen una tesitura complicada de sortear: “Por un lado, tienen este compromiso de ser y hacer oposición al régimen de Nicolás Maduro y, por otro, hacer una gestión para comprobar que tienen talento y compromiso con sus votantes. Es un desafío que suele ser contradictorio”.

Opina que hacer gestión “en oportunidades, significa que tienen que sentarse, negociar y convivir con el régimen de Maduro. Es un fenómeno complicado de sortear y que no puede deshacerse tan rápido”.

Agrega que, en estos términos, hay algunos líderes que han sacrificado la lucha por la libertad del país, es decir, objetivo a largo plazo para cumplir objetivos políticos o personales a corto.

No obstante, se pregunta: “¿Los ciudadanos se van a quedar sin ningún gestor público hasta que saquemos a Nicolás Maduro? Y entonces, ¿qué hacemos con el problema del agua, desechos, tráfico, etc.? La gente sigue viviendo en Venezuela con o sin régimen, y necesita a un gestor público. A ello es lo que están llamados estos liderazgos ejecutivos regionales o locales”.

Cartaya dice que hay que tomar en cuenta el contexto, pues estamos hablando de un “régimen dictatorial” y, por lo tanto, nuestros derechos políticos están cercenados y ellos (los gobernadores y alcaldes) no son la excepción.

Opina que la lógica del régimen respecto a estos funcionarios opositores es que “puedes hacer gestión local entre tanto no te me conviertas en una voz peligrosa. Ellos están conscientes de eso”.

Cartaya, quien vive en Perú, recordó que durante los primeros 10 años del régimen los liderazgos fueron más atrevidos de hablar sobre la dictadura, pero “todos los perseguidos o autoexiliados somos la demostración de que eso sale caro”.

Entre alacranes y arañas

Sobre el rol de los gobernadores de oposición, la diputada (electa en 2015) de Vente Venezuela, Dignora Hernández, hace una salvedad: “Ni son gobernadores y tampoco son de oposición”.

Denuncia la existencia de un esquema “normalizador”. Agrega que el único que ganó con la «estrategia electorera» fue «el régimen».

«Estos falsos adalides de la oposición, que no son opositores, están formando parte de este esquema y su aporte es de estabilidad para lavarle la cara al sistema”, afirma una diputada

Considera que los gobernadores forman parte del grupo que llama “arañas”, porque según la parlamentaria “tienen una pata en cada tablero”. Dice que estas personas “llegaron con los votos de la oposición, la traicionaron, se quitan la máscara y van a darle estabilidad al régimen de Maduro”.

No se explica cómo es que ahora hay quienes señalan que los gobernadores deben optar por acomodarse al régimen para hacer gestión, como si eso no lo sabían antes del proceso electoral. «Si lo sabían, ¿por qué se inscribieron?», pregunta.

“Sinvergüenzas todos los que se metieron en este concepto de mafia, sabiendo que no los iban a dejar gobernar sino se plegaban. Pero también, sinvergüenzas quienes están apoyando conductas como estas. Hay que denunciar ese esquema normalizador de los seudo alcaldes, gobernadores y concejales”; asevera.

El aporte al cambio

Si es correcta la hipótesis de que los gobernadores de oposición están imposibilitados de empujar en forma abierta el cambio de régimen en Venezuela, la pregunta es ¿cómo su gestión puede brindar un aporte para la redemocratización del país?

Cristabel Cartaya sostiene que se puede hacer democracia desde los espacios locales, como cultura política y no solo como gesta electoral. “Desde una mirada más democrática, participativa, donde rescatemos cosas que se han perdido con el chavismo, por ejemplo, el respeto por las instituciones y la norma, la transparencia, el acuerdo con el disenso, respetar a las minorías, como el chavismo, en nuestros espacios de poder”.

También, indica: “Cuando yo soy gobernador de oposición tengo el compromiso de mostrar que sí podemos hacer una gestión diferente, transparente, ética, que cumple lo que prometió. No solo es luchar contra el régimen para sacarlo, sino es demostrar que somos capaces de ejercer un liderazgo distinto”.

Señala que cuando se votó por Hugo Chávez debido al hastío de los ciudadanos “por el ejercicio político clasista e irresponsable”, eso hizo que la gente votara por el cambio y que hoy persiste “el llamado de la ciudadanía favor de un liderazgo inspirador, que tenemos el desafío de hacerlo cumplir”.

Por los momentos, los gobernadores opositores no han tenido mayores complicaciones para el ejercicio de sus funciones. Manuel Rosales ha sido el más afectado, pues tras ser electo en noviembre de 2021, la Gobernación zuliana fue despojada de competencias en peajes, aeropuerto y puente sobre el Lago.

Además, desde Miraflores -en términos de fútbol- ya le sacaron tarjeta amarilla: El 26 de abril el jefe del régimen recordó que parte de las condiciones en las pasadas elecciones del 21 de noviembre era que, donde ganara la oposición, él no asignaría un «protector del estado» y que tras la situación generada por las intensas lluvias en Zulia, ha intentado comunicarse infructuosamente con Rosales, por lo que lamentó que ahora no tienen «un protector del pueblo del Zulia a quien llamar, para decirle váyase para allá».

Del grupo de gobernadores, Rosales es quien ha sido más cauteloso en sus declaraciones respecto a Maduro y sus funcionarios. Además, no ha dejado de lado sus aspiraciones de cara a las Presidenciales de 2024.

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