democraciaAbierta: Opinion

Presidenciales en Colombia: la tensa recta final

El 19 de junio los colombianos votarán si el país tiene el primer presidente de izquierda de su historia o si regirá un inesperado populista de derecha

Juanita Rico
15 junio 2022, 12.00am

A la derecha, Gustavo Petro y a la izquierda, Rodolfo Hernández.

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JHG / Alamy Stock Photo

El 29 de mayo los colombianos salieron a votar por un nuevo presidente. Los resultados sorprendieron: el candidato de la derecha hegemónica, Federico 'Fico' Gutiérrez no pasó a la segunda vuelta. Gustavo Petro, el candidato de la izquierda por el Pacto Histórico, sí lo hizo y la sorpresa fue Rodolfo Hernández, candidato que se autodenomina anti-establishment por la Liga de Gobernantes Anticorrupción, que será quien competirá con Petro por la presidencia.

Las urnas ya se abrieron el domingo 12 de junio en el exterior, lo que dio inicio a las elecciones más inciertas de los últimos años. La carrera hacia la presidencia, además, estuvo llena de escándalos y controversias y fue una campaña especialmente compleja debido a las cambiantes estrategias de los candidatos y a la presión en redes sociales.

Para la recta final ya no se puede esperar mucho en términos de confrontación dialéctica entre los dos candidatos; ambos han dejado claras sus posiciones ideológicas y políticas. Tampoco se espera un debate formal entre los dos. Rodolfo Hernández afirmó que no irá a ningún debate, evitando así exponer sus evidentes lagunas programáticas, lo que significa que no habrá debate para la segunda vuelta, algo inédito en el país. A continuación, un panorama de lo que se le viene a Colombia según quién gane.

Un país distinto según quien gane

Si el domingo 19 de junio Rodolfo Hernández se alza como el nuevo presidente de Colombia su mandato sería complicado.

Con un juicio por corrupción en proceso, sería posible que fuera suspendido del cargo y que Marelén Castillo, su vicepresidenta, tuviera que asumir como presidenta hasta que termine su proceso en la Corte, que puede durar varios años.

Castillo es una docente extremadamente católica que Hernández escogió para llenar una cuota femenina

Si esto sucede el panorama es desalentador: Castillo es una docente extremadamente católica que Hernández escogió como su vicepresidenta para llenar una cuota femenina. Ella nunca aparece en público con él, ni en ninguna foto o reunión seria de la campaña. Es una mujer que los colombianos desconocen y que podría pasar de dirigir la Universidad Uniminuto, Universidad religiosa de Colombia, a manejar el país entero.

Si, en contra de lo que dicta la ley, Hernández resultara electo pero no fuera suspendido mientras termina su proceso legal, no se sabe cómo manejaría el país. Ha dicho que busca proteger a los empresarios, el dinero del erario y a los colombianos. Sin embargo, Hernández también ha dicho que no necesita el Congreso para gobernar y que emitiría un decreto de conmoción interior, que es un decreto que le permitiría saltarse el filtro del Congreso y otras instancias para tomar decisiones, tan pronto como se posesione. Lo cierto es que sus propuestas suenan descabelladas.

Hernández llegó a donde está gracias, principalmente, a dos razones: primera, una campaña agresiva y simplista en redes sociales, especialmente en Tik Tok; segundo, venderse como el candidato anti-establishment que le devolverá a Colombia sus valores y principios, un discurso que recuerda peligrosamente el de Donald Trump en campaña.

Aunque las propuestas del ingeniero claramente coinciden con las de la derecha, decir que no pertenece a ningún partido o ideología ha sido su cortina de humo para convencer a los colombianos de que es la mejor opción. Aunque parece que sería, como empresario de éxito, un guardián feroz de los intereses del dinero, es difícil pasar por alto su carácter caudillista, autoritario y violento, su machismo escondido con falsa retórica de igualdad mientras tiene un proceso abierto por corrupción pendiente de sentencia.

Petro quiere expandir el tamaño del Estado y, a la vez, prohibir nuevas exploraciones de petróleo y gas

Por otro lado, si el elegido fuera Gustavo Petro, se espera que ponga el acento en políticas sociales, como las que tuvo cuando fue alcalde de Bogotá, pero hay dudas sobre su gestión económica.

Petro tiene interesantes propuestas sociales, con enfoque diferencial y medio ambiente. Sin embargo, preocupa cómo pretende sustentarlas. Un ejemplo es que quiere expandir el tamaño del Estado y, a la vez, prohibir nuevas exploraciones de petróleo y gas que, a la fecha, constituyen la mitad de las exportaciones de Colombia. Así mismo, los expertos temen que tanto las relaciones con Estados Unidos como con la empresa privada colombiana queden afectadas negativamente por su mandato.

En entrevista con The Economist, Petro afirmó que, de ser presidente, quiere tener un diálogo político con Joe Biden y tenderle la mano, con mesura y reglas, a los empresarios de su país.

Otra realidad es que, sin importar quién gane, deberá hacerle frente a las peores cifras en materia económica y social en muchos años.

El desempleo está en un 12,1% y la inflación ya alcanza un insostenible 9,23%, la más alta en los últimos 20 años. Con ese panorama, ambos tendrán que tomar medidas urgentes para subsanar la mala gestión del gobierno Duque y repensar sus estrategias económicas, sociales y de liderazgo.

Después de dos años de pandemia, casi tres meses de violenta protesta social, un Acuerdo de Paz sin ejecutar, violencia sin control en las zonas rurales y 1.313 líderes sociales asesinados desde la firma del Acuerdo, el país necesita un liderazgo diferente, que ejecute el plan de paz, que cree políticas públicas eficientes y tenga en cuenta las necesidades de las personas antes que las de grandes conglomerados, empresas externas o políticos.

Empate en las encuestas

Según la última encuesta de Invamer, habría solo un punto porcentual de diferencia entre Petro y Hernández. La medición muestra que Petro tiene una intención de voto del 47,2%, mientras que Hernández tiene una del 48,2%.

Sobre la imagen favorable de cada candidato la encuesta señala que Hernández cayó en su favorabilidad, pasó del 50% al 48,1%, y que Petro aumentó, pasó de 47,6% al 49,8%.

Esta radiografía de la opinión de los colombianos deja claro que el domingo cualquiera puede ganar. Lo cierto es que el nuevo presidente de Colombia se decidirá por photo-finish, lo que solo ahondará la polarización en el país. A día de hoy, el ambiente en Colombia es tenso: se divide entre Petristas, antipetristas, rodolfistas y antirodolfistas, y la reacción de uno de los bandos a la ajustada victoria del otro plantea algunas inquietudes.

Sombras de corrupción y campaña sucia

El final de la campaña a las elecciones en Colombia deja un sinsabor. Las últimas semanas han estado cargadas de revelaciones mediáticas bochornosas: el periodista Daniel Coronoell, en su videocolumna "El reporte Coronell" , habló el 13 de junio con el principal testigo del caso de corrupción contra Hernández y queda claro que el caso es real, los rodolfistas han arguido que no lo es, y que Hernández era consciente de sus actos.

Y es que Hernández tiene una agenda de casos judiciales en su contra que preocupa. El primer caso en su contra fue en 2019 cuando la Fiscalía General de la Nación le imputó el delito de falso testimonio por un caso de compra de predios en 2008 en el que Hernández recibió un anticipo de 1.000 millones de pesos que luego vendió a otro comprador. El ingeniero, como es conocido Hernández, nunca devolvió el dinero a quien se lo entregó y comenzó una campaña de desprestigio en su contra. La investigación duró desde 2014 hasta 2018, cuando un juzgado local falló a favor de Hernández, fallo refrendado por el Tribunal Superior de Bucaramanga.

Actualmente, Hernández está imputado por la Fiscalía por el delito de interés indebido en la celebración de contratos

Luego vino el caso más grande en contra de Hernández, y sobre el que trata la videocolumna de Coronell: el caso Vitalogic. Actualmente, Hernández está imputado por la Fiscalía por el delito de interés indebido en la celebración de contratos. Este caso inició en 2016 cuando era alcalde de Bucaramanga, una de las ciudades intermedias de Colombia. En ese momento Hernández enfrentaba una crisis sanitaria debido al colapso del relleno sanitario El Carrasco. Para solucionarlo, puso en marcha la contratación de un consultor experto que evaluara varias empresas para que una implementara los procesos para convertir las basuras en energía.

Hernández dispuso dos contratos: uno para la consultoría, por 336 millones de pesos, y otro para la empresa que quedaría contratada, por 250 millones de dólares. La Fiscalía afirma que el consultor elegido, Jorge Alarcón, fue designado a dedo por Hernández y que los otros candidatos nunca existieron. El problema es que Alarcón es empleado de Vitalogic; empresa que licitó para quedarse con el segundo contrato, lo que supone un conflicto de interés evidente. Pero eso no es todo. El hijo de Hernández, Luis Carlos Hernández, creó un contrato de corretaje con dos contratistas de Vitalogic para cobrar 2 millones de dólares de comisión en caso de que la empresa fuera escogida.

A lo anterior se suma que La Procuraduría General de la Nación tiene pruebas que muestran que empleados de Vitalogic se reunieron con Hernández para acordar la firma del contrato., y que, por mensajes de Whastapp, el ingeniero discutía aspectos de la licitación con su hijo, quien luego los comentaba con Vitalogic, algo completamente ilegal.

El juicio por este caso contra Hernandés se hará el 21 de julio. Sería irónico, por decir lo menos, que, de ganar las elecciones, la primera aparición pública del ingeniero fuera en su juicio.

Por otro lado, el 9 de junio, la Revista Semana publicó una serie de grabaciones de los comités de estrategia de la campaña de Gustavo Petro en los que es evidente que hubo un plan para sacar de la contienda electoral a Federico 'Fico' Gutiérrez y a Sergio Fajardo.

En los audios se oye Sebastian Camilo Guanumen Parra, estratega de comunicaciones de Petro, diciendo que tienen que empezar a atacar 'Fico' a través de rumores que se difunden por redes sociales para desprestigiar. El audio es grave ya que Guanumen dice sin titubeos que lo van a atacar con sus relaciones con el narcotráfico, con su mala gerencia, con las redes de poder que lo soportan y, finalmente, afirma que hay que venderlo como marioneta y construir "líneas narrativas" en su detrimento. A este audio,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,, se suman otros en los que se habla de cómo atacar a Sergio Fajardo y a Alejandro Gaviria.

Como si la campaña sucia de su estratega de comunicaciones fuera poco, Semana publicó otros dos audios en los que se oye a Roy Barreras, quien fue retirado de la campaña de Petro después del escándalo, hablar sobre cómo controlar los daños ante la noticia de que dirigentes del Pacto Histórico habrían ofrecido a criminales en las cárceles o extraditarlos como parte de la propuesta de "perdón social" del candidato de izquierda.

Los audios sin duda enlodan la campaña de Petro, que se vende como un progresista, con ideas de avanzada e íntegro.

En este complicado contexto, el 19 de junio no solo se decidirá quién gobierna Colombia, sino el rumbo ideológico del país durante los próximos cuatro años. Si se pasa de la inacción de Duque a la voracidad de Rodolfo Hernández y su visión capitalista neoliberal del desarrollo. O si, en cambio, se acepta por primera vez un líder de izquierda que, aunque supone un evidente riesgo para el status quo económico, podría traer consigo avances sociales, ambientales y políticos.

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